MORIR COMIENDO

Que la Muerte me venga a visitar, pero no antes de que haya terminado el postre.

GUARRADA OLIMPICA

Influído por el espíritu olímpico que nos inunda a todos. En plena euforia de récords, esfuerzos y ejercicio. Ante la avalancha de imágenes de deportistas perfectamente alimentados, que buscan la perfección en sus disciplinas me he visto en la obligación de tener intentar superar mi récord de guarrada. 

Pero no lo quería hacer de cualquier manera, no. No valía una tarda de chocolate con salsas de chocolate, pepitas de chocolate y cocida en más chocolate.  Quería que fuese algo sutil y delicioso.

De ahí nace: EL PAN DE AJO DEFINITIVO!!!

DIFICULTAD: Monguers

Ingredientes:

- Masa de panadería

- Mantequilla

- Ajo

- Oregano

Preparación:

Con la masa haz un bollo con la forma de una barrita de pan, que quede un poco gorda para que tenga miga. Mientras mete en el micro una taco de mantequilla, como dos dedos mas o menos. Una vez derretida añade al líquido elemento el orégano y los ajos triturados.

Pon la masa sobre un papel de horno, hazle unos cortes y empápala  con ayuda de un pincel de la mezcla de mantequilla orégano y ajo. Cuando esté bien empapada haz una especie de bandeja como la de la foto con el papel y echa lo que te sobre de mantequilla dentro.

Mételo en el horno unos 20 minutos a 200º.

Al salir te encontrarás un delicioso bollo de pan crujiente, grasiento y con sabor a ajo que no podrás parar de comer. Garantizado.

Que suene el himno!!!

AOS IRMAOS PORTUGUESES

Jamás me escucharéis decir nada bueno de los portugueses, nunca, jamás, para mí están a la altura de Manolo García o de Huecco. Pero a veces, cuando nadie está cerca ni nadie puede echármelo en cara, me tengo que rendir a sus pies.

No solo por sus perfectos festivales de música (a unos precios más que asequibles comparados con la media española), ni por lo educados que suelen ser. No, todo eso queda en un segundo plano al compararlos con esa mano que tienen para hacer cafés y bollería.

Y los admiro y los maldigo, porque en España jamás te podrías tomar un café tan sabroso como el que ellos preparan, ni un cruasán como el sombrero de un bebé de 10 meses al módico precio de 1’75 €. A la mierda con todas las cafeterías de este país que hacen unos cafés insípidos, rebajadísimos y que sólo se atrevería a defender el que no haya probado aún un café portugués.

Un café portugués es otro rollo, otro maldito rollo.

Y si con eso no me llegase, el miércoles pasado descubrí esta guarrada de la foto. Una especie de sándwich de chorizo y bacon (si, chorizo y bacon) en masa de empanadilla y que, vete tu a saber porqué, en vez de envuelto está doblado en zigzag.

RESPECT FOR LA PORTUGUESE GUARRADA

tradiciones

Aunque en Galicia no lo parezca, estamos en julio y en mi familia eso significa una cosa, comidas los miercoles en Mondariz en casa de mis abuelos. Y sobre todo implica la renovación de una tradición que se remonta a muchos años atrás: Comer callos en el jardín, con todo el calor, con todo el solazo y con su correspondiente empacho.

Así fue el miercoles pasado y creo que aun no estoy recuperado.

Conservad las traiciones, y más si implican ponerse ciego de semejante manjar.

El Sandwich definitivo

Ante la duda de cada domingo noche, la sempiterna disyuntiva alimenticia, la vagancia; la lucha a muerte entre el sofá, la manta y el hambre voraz a la hora de la cena hay un arma que puede vencerla.

Es el sandwich definitivo, un poco de queso, un poco de verdura, toneladas de mayonesa y una sandwichera.

INGREDIENTES:

- Pan de molde del Mercadona, el de aceitunas y aceite (riconudismo industrial)

- Rúcula.

- Maíz.

- Mozzarella fresca.

- Mayonesa.

PREPARACIÓN:

La complejidad de ésta receta me hace dudar de mis capacidades de oratoria para explicarla, pero haré un esfuerzo.

Saca dos rebanadas de pan de la bolsa, unta ambas con mayonesa ayudándote de una cuchara, un cuchillo o los dedos. Ahora llega un momento complicado, escoger en dónde va a ir cada rebanada. Es un paso de vital importancia, pues en la que hayas escogido como inferior deberás poner, no necesariamente por este orden, un par de rodajas de mozzarella, un puñado de rúcula y un puñado de maíz. 

Ahora, haciendo alarde de tu destreza, tu equilibrio y de todo lo que aprendiste gracias a nuestro amigo Coco pon la segunda rebanada encima de los ingredientes.

Y con mucho cuidado metes el sandwich en la sandwichera hasta que esté bien tostado.

Te secas el sudor, templas los nervios, lo sirves y a disfrutar.

Quesadilla Caprese, o como decir mucho y hacer poco

De la fusión de dos mentes maravillosas nace la cena definitiva: Quesadillas caprese. Riconudismo de vanguardia sólo al alcance de alguien que tenga las manos al final de los brazos y disponga de 3 minutos de tiempo.

Y así es, a Paula el viernes se le ocurrió cenar quesadillas, y a mí se me ocurrió fusilar esta receta de “La receta de la felicidad”. Y el resultado es una cena grandiosa, de esas que te recomiendo para quedar bien con cualquier churri  y que te aseguran salir por la puerta grande.

INGREDIENTES: 

- Tortillas mejicanas de las de all the life del super

- Una bola de mozzarella o una bolsa de mozzarella rayada

- Un puñado de tomates cherry o un tomate hermoso.

- Una bolsa de rúcula.

PREPARACIÓN

En una sartén grande pon a calentar una gota de aceite, solo para humedecerla un poco. Mientras se calienta pon en una tortilla un par de filetones de mozzarella, un puñado de rúcula y unos tomates cherry partidos (o unas lonchas de tomate si no tienes cherry) 

Dóblalo por la mitad y ponlo en la sartén hasta que se tueste (tostar no es chamuscar) y le das la vuelta para que se tueste por el otro lado.

Si tienes una sartén lo suficientemente amplia puedes hacerlas de dos en dos, que todos sabemos que da un toque de megacrack y etá claro que dejará a tu pichurri comiendo de la palma de tu mano.

El Verano ya llego

Ciclogénesis explosiva, vientos de más de 100 Km por hora, lluvia desde hace dos semanas ininterrumpidas, frio y humedad; abrigo, sudadera, camiseta y camiseta interior; sopas y caldos.

Y a mi ayer me apeteció que fuera verano, y verano solo puede significar una cosa: Bocata de Calamares de Umia.

Es tradición en mi familia la combinación: playa+bocata de calamares= WIN.

Y para bocatas de calamares los del Umia, (terrible bareto) en la Alameda de Marín, (terrible pueblo). Pero qué bocatas! Yo no se que tienen, quizá sea el aceite en el que fríen los calamares, el mismo aceite con el que le frieron los calamares a mi padre en su adolescencia; el pan gomoso o el encanto del acento marinense el que hacen que estos bocatas ocupen el segundo puesto en el Ránking Mundial de Bocatas de Calamares (no superan a los de el Lino de la playa de Lapamán, descomunales, con el calamar bien crujiente y con una mezcla exquisita de aceitazo y arena de playa).

Y lo mejor, vino mi colega Fer conmigo, y a última hora se animaron Pipo y Sofía, resultado?

- Dos bocatas de calamares.

- Dos raciones de tortilla.

- Una de pimientos de padrón

- Una de pulpo.

- Cinco cañas y dos cocacolas.

Resultado: Empacho a un precio más que asequible, casi insultante.

Recomendado recomendadísimo.